El silencio

Habéis perdido la costumbre y el uso del silencio. Creéis que el silencio es el vacío y el aburrimiento. Pero el vacío no existe y el silencio puede llegar a llenar tu alma. No está mudo, pide únicamente ser domesticado. ¡Si os ofrecierais, aunque sólo fueran cinco minutos al día, os sería de tanta ayuda!
Es cuestión de decir: “¡Stop! ¿Qué es lo preciado? ¿Qué busco y qué es lo que intenta decirme algo entre todo este barullo? Dejo mi walkman y todos los mandos, dejo por un instante mi teclado, levanto el pie del acelerador y me digo:
¿Qué es lo valioso?
Sin hacer trampa”

“Visto desde arriba”
Daniel Meurois


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