El silencio interior…

El silencio es la gran asignatura pendiente en nuestra humanidad, cuando se habla de silencio siempre vamos a dirigirnos al silencio exterior, al que se produce en la ausencia de la palabra, pero en realidad el primer silencio al que tenemos que prestar atención es al silencio interior.

Esto solo se puede producir si trabajamos la atención, pero no una atención mecánica, sino una atención dirigida, una atención consciente, con la que recibamos información. Se puede empezar a practicar hacia fuera, estando atento a lo que nos rodea, a lo que nos dicen, pero enseguida tenemos que llevar esa atención hacia dentro, porque esa es la verdadera atención, ¿qué pensamos cuando nos están hablando? ¿estamos juzgando las palabras de nuestro interlocutor? o por el contrario estando en una soledad total ¿acaso no nos estamos juzgando con lo que hacemos o pensamos?

Esto aunque parezca, dicho así, algo estresante y que va a darnos muchos dolores de cabeza, en realidad es el verdadero estado de atención, que con práctica ira llevándonos a ese silencio interior donde solo queda la observación sin juicio, sin tener que valorar lo que vemos o lo que oímos.

Se ha escrito tanto sobre el silencio…

No te defiendas. Cuando tratas de defenderte estás dando demasiada importancia a las palabras de los otros y das más fuerza a sus opiniones. Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que “escuchas”. Que son simplemente opiniones y que no tienes que convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve sereno. Practica el arte de no hablar. Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial dejando brotar la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría el “noble silencio”.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo. No trates de forzar, manipular y controlar a los otros. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son o lo que tienen capacidad de ser.

Instálate en el silencio y la armonía de todo el universo.

Thich Nhat Hanh

Pero parece que si no hablamos no nos damos valor, si no ponemos nuestra ultima palabra en una conversación parece que no sabemos… esto en relación con los demás, pero ¿qué ocurre cuando es la conversación con nosotros mismos?, es lo mismo, nuestros diálogos internos están llenos de juicios de valor, de dudas, de miedos, de intentos de parecer lo que no somos, de preocuparnos por lo que los demás piensen de nosotros…

Habéis perdido la costumbre y el uso del silencio. Creéis que el silencio es el vacío y el aburrimiento. Pero el vacío no existe y el silencio puede llegar a llenar tu alma. No está mudo, pide únicamente ser domesticado. ¡Si os ofrecierais, aunque sólo fueran cinco minutos al día, os sería de tanta ayuda!
Es cuestión de decir: “¡Stop! ¿Qué es lo preciado? ¿Qué busco y qué es lo que intenta decirme algo entre todo este barullo? Dejo mi walkman y todos los mandos, dejo por un instante mi teclado, levanto el pie del acelerador y me digo:
¿Qué es lo valioso?
Sin hacer trampa”

“Visto desde arriba”
Daniel Meurois

Cuando buscamos ese silencio interior, que no es el silencio absoluto ni lo que se llama dejar la mente en blanco, empezamos a encontrarnos con nosotros mismos, la practica de la meditación es un buen ejercicio para empezar a practicar el silencio. Si dedicamos unos momentos al día para realizarlo nos llevará a lo más profundo de nosotros, a conocernos mucho mejor y como consecuencia conocer mejor a los demás. Cuando se habla del aquí y el ahora, no es más que estar, solo eso estar, cuando está atento, consciente, es capaz de captar todo, tanto de sí mismo como de lo que le rodea. Os invito a practicar este estado de atención plena, es sencillo, es un sentido que tenemos atrofiado por falta de uso, porque lo que nos han enseñado desde pequeños es a pensar, analizar. Y esto requiere otra cosa, otro estado diferente, en realidad es más amable, más amoroso, porque no incluye el juicio.

Podemos hablar mucho, mucho más de este tema…

Esther Pertegal


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