El Cuerpo piensa

Conferencia de Guy Corneau

Soy psicoanalista Junguiano de formación. Me formé cinco años en Zúrich y viví allí, después de los estudios universitarios. Pronto me interesé por la cuestión de las imágenes, porque la primera parte de mi vida la pasé en el teatro, dediqué mucho tiempo a la poesía y a la escritura y con Jung se le dedica mucho tiempo a las imágenes interiores, a los sueños: lo que llamaría yo imágenes de transformación, desde la visión de Marie Lise.

Las imágenes son un lenguaje muy directo y singular de nuestra alma, lenguaje en nosotros conocido o desconocido. También es el lenguaje de las emociones y de pulsiones retenidas. Cuando hablo de pulsiones no hablo de impulso instintivo si no de pulsiones vitales, creativas de cada individuo.

Un ejemplo: cuando nos enamoramos en la adolescencia, momento en el que las funciones sexuales de la proximidad no están instaladas, tenemos mucha poesía en la cabeza. La imagen viene a expresar algo muy profundo de la pulsión, con emociones en juego. Eso permite, en términos freudianos, una sublimación, y en términos Junguianos una expresión, una elaboración, de toda una serie de contenidos más espirituales, más sutiles.

De lo que os voy a hablar en esta próxima hora es de mi propio proceso de sanación, especialmente a través del cáncer, que ha sido un viaje a través de las imágenes y que plantea preguntas fundamentales como hasta qué punto nuestra vida es real o una pura imaginación.

Personalmente creo que nuestra vida es completamente imaginaria, mucho más de lo que pensamos. Dicho de otro modo el cuerpo ya es en sí una proyección del imaginario o del alma, en una dimensión de la realidad.

Aquí estamos en un teatro, que forma parte de un teatro mayor, que es el teatro de la vida y el de nuestras propias imágenes. Ayer, Willy Barral (otro conferenciante) os hablaba del teatro de lo mental, por eso hay tanta plasticidad en nuestras células, en nuestro cerebro, en nuestros gustos alimentarios, porque se trata de lo imaginario.

Esta mañana he ido a visitar a un gran amigo de 56 años que ha tenido un accidente cardiovascular, que hace unos meses estaba en plena forma y ahora está en una silla de ruedas, con todo el lado izquierdo paralizado. Tiene dificultades para hablar y me ha ido explicando lentamente como el cerebro puede desplazar algunas funciones, es decir que hay partes de su cerebro paralizadas para siempre, eso creemos, pero que al dar la orden a las células de un desplazamiento de función, se pueden hacer nuevas conexiones, ya que puede empezar a movilizar la mano del lado izquierdo, inexplicadamente científicamente. Hay que tener la voluntad de hacer 150.000 veces el mismo gesto o la imaginación del gesto para crear una nueva conexión neuronal.

Me explicaba que los jugadores de fútbol, que tienen que hacer a veces cosas inhabituales con respecto a los dos lados del cuerpo, deben hacer los mismos gestos 2 millones de veces para que el cuerpo pueda asimilarlos bien.

Hablaba con un jugador olímpico del Quebec, que tuvo un accidente en el trampolín y que utilizaba mucho la visualización para devolver el camino a su cuerpo y reprogramar ese salto que era incapaz de hacer. Si fuerais atletas olímpicos en una silla de ruedas no habría ninguna de que el cuerpo sigue el camino del espíritu, de la imaginación, de la mente.

Por lo tanto se trata de programación o de reprogramación con un ingrediente absolutamente esencial que es el amor. Es decir, sólo se pueden dar órdenes a las células si tenéis una relación lo suficientemente amorosa y benévola, entonces el cuerpo aceptará seguir el camino de las imágenes y de la imaginación.

Vamos a hacer una pequeña experiencia. Os invito a cerrar los ojos. (12.26 a 24.20) Ejercicio

Contactad con vuestra propia vibración, sea cual sea. Os ponéis en contacto con las sensaciones, los sentimientos, los pensamientos. Dejad que las cosas sean y se encuentren en paz por el simple hecho de ser, sin exigencias, sin opinión, sin juicio. Sólo vuestro estado. Un estado que acepta, amoroso, benéfico.

Podéis modificar ese estado del ser a condición de aceptar como punto de partida, es decir el punto en el que estáis ahora, sea cual sea: deprimido, entusiasta, exuberante, todo vale. Es vuestro trampolín.

Nos vamos a instalar en el corazón. Desde el corazón dejaréis que venga hacia vosotros la imagen de una situación feliz que puede haber existido en vuestra vida, en el pasado, o la podéis crear desde cero, porque trabajamos con la imaginación.

Vais a penetrar en la imagen de una situación feliz, no necesita ser espectacular, sino una situación muy simple: una comida con alguien que aprecies mucho o un momento especial en la naturaleza, no importa.

Estamos ante esta situación y la vamos a convertir en una sensación, como si realmente estuvierais dentro.

En primer lugar:

¿Qué es lo que veis? ¿Qué veis alrededor? ¿Qué colores?  ¿Qué ambiente?

¿Qué luz?  ¿Qué atmósfera general?  ¿Oís algún sonido en particular?

Si es una situación nueva podéis crear sonidos y, si es antigua y conocida, la podéis modificar.

¿Qué es lo que oís?  ¿Tocáis algo?  ¿Cuáles son las texturas? ¿Cuál es el roce de los vestidos?

¿Degustáis algo en esa situación? ¿Cuáles son los olores de esa situación?

Ahora vais a intentar intensificar esa situación imaginaria lo más que podáis en vuestro interior, como si estuvierais dentro, como si fuera un acto de auto-estimulación. Para ello vais a utilizar el corazón. Os vais a dar permiso para amar profundamente esta situación.

Respirad profundamente esa situación, respirad la felicidad y la relajación que aporta. Haced que se vuelva vuestro nuevo estado interior. Dejad que esta situación de alegría, de ligereza, de serenidad, de paz, de tranquilidad profunda influya en vuestro ser por completo. Es como si la alimentarais con vuestra imaginación, al mismo tiempo que la inspiráis para nutriros de ella.

Intentad ir lo más lejos posible en esa sensación. Intensificad si queréis, degustando vuestro estado interior. Saboreadla como un buen vino.

Ahora abandonad cualquier esfuerzo acerca de las imágenes, simplemente para degustar ese estado.

Os imagináis en perfecta salud como si todas vuestras células se nutrieran de luz,  de alegría, de paz.

Imaginaros más flexibles, más fuertes, más potentes y más jóvenes.

Imaginaros en plena salud, músculos, circulación de la sangre, sistemas diversos. Todo funciona a la perfección y todo genera la sensación de la alegría de vivir y de ser. Esta sensación, esta imagen la intensificáis al máximo posible y la degustáis.

Por la simple alegría de permanecer en ese estado, ofrecerla al mundo ejerciendo una presencia pacificadora, armónica, alegre y amorosa, menos preocupados por vosotros mismos, sencillamente contentos de vivir sin que importe vuestra realidad.

Cuando estéis listos podéis volver a esta sala, si la habéis abandonado. Abrid los ojos o los mantenéis cerrados, pero permaneciendo en contacto con ese estado que habéis creado.

¿Cuántas personas pueden decir que han alcanzado ese cambio de la situación interior desde el punto de partida hasta ahora?. Los que no lo hayáis alcanzado podéis practicarlo en casa.

Os he hecho hacer este ejercicio porque nuestro cerebro no diferencia entre lo que procede del exterior y lo que procede del interior. Lo que es cierto para vuestro cerebro es como reaccionáis a lo que os llega, hay una parte de interpretación, creencias. Marie Lise Labonté con el método MLC© trabaja las corazas que permiten o no ese estado interior.

Tenéis que saber que, para vuestro cerebro orgánico, la verdad es como os sintáis interiormente. Si estáis enfermos, con probabilidades de quedar sumergidos por estados depresivos o porque tomáis medicamentos, o por momentos de tristeza, la conciencia de esta realidad es muy importante. Se pueden generar úlceras con preocupaciones imaginarias o reales, las úlceras serán las mismas.

He tenido pacientes en mi práctica extremadamente ricos que se preocupaban y creaban úlceras por el hecho de imaginar perder una fortuna que en toda su vida no la podrían gastar. He tenido pacientes que no podían pagar su próxima sesión y que nunca se hubieran provocado una úlcera porque pensaban que era mi problema.

Me encontré el otro día uno en la calle y me dijo: “me parece que todavía te debo dinero, le dije yo no lo recuerdo pero a lo mejor sí”.

Más que nada es para deciros lo importante que es lo imaginario y que esa imaginación se puede activar y utilizar en cualquier momento, en la calle, en una cola y hacemos poco uso de ella.

Con MLC© creo que aprendéis a utilizar ese mundo sutil. Con mi enfermedad he aprendido cada vez más a utilizar todos esos recursos. Os voy a dar algunas ideas de lo que he podido hacer con la imaginación, a través de un proceso de cáncer terminal. Hoy voy más allá de las estadísticas y mi oncólogo me dijo: “vamos hacer lo que podamos y yo dije que también lo haría”.

Este mundo, a través de las imágenes, que conozco bien por mi condición Junguiana, empezó con la visita Marie Lise que me hizo dibujar la visión de mi propia realidad psíquica:  de qué color veía a mis células, como veía a mi cuerpo y cómo enfocaba la sanación.

La primera imagen que acudió era una barca que se balanceaba en un océano lleno de tiburones. El punto de partida era de angustia total ante un diagnóstico de cáncer terminal. Veía mis células como uvas de color amarillo y verde, como racimos de células. Para Marie Lise fue una buena noticia que yo le pusiera esos colores un poco más brillantes, un color que no era habitual en mí, que era ver la tierra con un color marrón vivo. Ese color y esa impresión de la tierra fueron muy importantes en mi proceso.

Una de las primeras cosas que hice fue modificar mis estados afectivos utilizando lo imaginario, como hemos hecho ahora juntos. Mi amigo Pierre Lessard me enseñó muchas herramientas energéticas. Hice un pequeño seminario con él y los primeros cinco días aprendimos a crear una realidad imaginaria; aunque no en tres minutos como acabamos de hacer. Después de una relajación de unos 30 o 35 minutos, entrábamos en esa realidad imaginaria que íbamos alimentando cada noche durante unos 40 o 45 minutos. La idea era que esa realidad imaginaria se volviera tan sólida que pudiéramos recurrir a ella incluso con los ojos abiertos; por ejemplo hablando con alguien o cada vez que me sintiera en peligro en mi estado interior, no desde la negación de ese estado sino más bien apoyándose en ese estado interior, invitando a una transformación.

Os doy una idea concreta de lo que puede significar. Había reformulado el protocolo que Pierre nos dio en tres etapas. Cuando uno está muy enfermo, los impulsos depresivos y de angustia son muy fuertes. Si le añadís el abatimiento que genera la quimioterapia o que llegáis a un punto donde no podéis moveros, os quedáis obsesionados por cualquier cosa. Ocurre sobre todo por la noche, cuando nuestro cerebro no está distraído más que por lo que está pasando.

Por lo tanto es importante informarle y ayudarle a crear otros circuitos. Por la noche, hacia las cuatro de la madrugada, cuando surgía el insomnio, muy angustiado y deprimido, en lugar de esperar la luz del alba y la vuelta a las actividades, me sentaba en mi cama y recreaba esa realidad imaginaria.

Primera etapa, aceptaba el estado en el que me encontraba realmente. Así pasaba cinco a diez minutos. En general escribía ese estado interior, sin ninguna interpretación psicológica. Estaba en contacto con el estado directo, radical, sin modulaciones. Si estaba triste ponía estoy triste; si lloraba, pues lloraba; si estaba enfadado, gritaba. Para mí esa etapa es muy importante porque si no, se reprime y entonces añadimos problemas en lugar de ayudar.

Normalmente una emoción así en bruto dura 5 o 10 minutos si se acepta ese impacto directo. Un auténtico ataque de lágrimas dura 10 minutos pero si no lo aceptáis puede durar días. Si lo aceptáis de una forma directa, circula, se expresa y os da mensajes sobre vuestra vida. Después de esos 10 minutos entraba en la realidad imaginaria.

Como ejemplo: Había creado un campo de margaritas gigantes. Me tumbaba entre las espigas maduras, al sol, los cielos eran de color rosado, fucsia, anaranjado, dorado; había una luz extraordinaria, unas tripas con ácido, sin ácido. Finalmente, como tenía el tiempo, noche tras noche envolví el campo con luz blanca donde todo el mundo cantaba mientras trabajaba.

¡Era extraordinario!

Después de haber pasado 10 o 15 minutos en esa realidad, y sentir como actuaba y generaba una sonrisa en mi corazón, en mis ojos, en mis labios, soltaba esas imágenes y seguía unos 15 minutos degustando el estado interior que había creado.  Con 45 min más o menos llegaba a transformar mi realidad interior y tenía un efecto directo porque podía pasar la jornada de una forma muy serena hasta más o menos las cuatro o las cinco de la tarde, cuando tenía que reajustar un poco de cara a la noche.

Se basa sobre una elección real, es decir mi jornada la quiero miserable, justificada por todo lo que pueda ocurrir, como un procedimiento muy intrusivo, o me creo una jornada serena.

Nunca me había dado cuenta en la vida, por muy psicoanalista que sea, que podemos escoger nuestra realidad interior. Hoy cada día escojo mi estado interior, lo que significa que 10, 20 o 30 veces al día vuelvo al estado escogido porque lo he perdido, vuelvo a un estado más expansivo y radiante.

Para mí se trata de una práctica sutil, espiritual, energética que me permite vivir saludablemente. En este momento, a los cinco años del diagnóstico de mi cáncer, mi salud se mantiene estable. Vi a mi médico esta semana, porque era un linfoma que afectaba al bazo, a los dos pulmones y al estómago, y continuaba extasiado ante el hecho de que el estómago se había recuperado totalmente, sin ninguna traza de inflamación. Mi médico me dijo que si no hubiera sido el mismo el que me había diagnosticado hace cinco años, no lo hubiera creído.

Pero yo sé lo que hice, él también porque le informé de ello. Hay que educar a nuestros médicos, es muy importante, educarlos a que se abran a otros enfoques, para que en lugar de decirnos “no haga esto porque interferirá en el tratamiento”, puedan  decirnos “yo no creo en eso pero si usted quiere intentarlo, no va a perjudicarle”. La próxima etapa dirán “Sí, al multiplicar esos enfoques vamos a facilitar la sanación”. Pero para esto todavía falta mucho.

La segunda cosa que utilicé mucho con mi enfermedad, es establecer un auténtico diálogo con las células. Una vez más la condición de ese diálogo reposa en el amor, el auténtico amor hacia sí mismo, tanto si creéis en ello como si no, una actitud benévola hacia uno mismo, porque las células desequilibradas son las auténticas mensajeras del alma. En el fondo se podría decir que hay células dentro que viven por amor y han aceptado ese desequilibrio para hablaros. Entonces la buena educación, la elegancia del Ser consiste en al menos escuchar.

Ese diálogo celular comporta varias etapas.

Primera etapa:

Ponerse a la escucha. Se trata de un diálogo, antes de que yo pueda hablar, hay que aceptar la escucha, escuchar lo mejor que pueda, tal como pueda. Escuchar es, tal como Jung profesó toda su vida y que Nicolás Bornemisza continúa diciendo año tras año, es permitir que la psique y el alma tengan su propia autonomía para no quedarse en un diálogo mental sino desde la receptividad de lo que se quiera expresar en nosotros en forma de imágenes, visiones y sensaciones. A veces son frases, palabras y a menudo sensaciones acompañadas de imágenes o fragmentos, que realmente traslucen autenticidad.

Eso significa que durante nueve meses, una o dos veces al día, dediqué unos 20 minutos a observar los diferentes órganos afectados y escucharlos. A menudo se oye la misma cosa y a veces uno empieza a escuchar otras cosas. La mayoría de las veces son cosas en las que no creéis por lo simple que son. Tienen una simplicidad de la vida, una simplicidad del alma, un lenguaje muy directo y amoroso.

Sin entrar en mucho detalle, por ejemplo mi estómago me hablaba de lo que no había digerido en mi infancia, incluso a través de 10 – 12 años de psicoanálisis, cosas que sabía pero que no había medido bien su fuerza, ni su importancia, en términos de programación y el compromiso de algunas actitudes y comportamientos.

Lo que los niños no pueden digerir son los abandonos, las negligencias, las humillaciones, desvalorizaciones, traumatismos, abusos. Un estómago afectado habla de la infancia porque es uno de los primeros órganos en madurar para permitir la supervivencia.

Yo sabía que mi infancia estaba llena de todas esas cosas porque no me volví psicoanalista porque sí.

Llegué a comprender que para mi padre era inaceptable que yo fuera un artista, en vez de un intelectual. Me di cuenta hasta qué punto había obedecido a mi padre. La ilusión de mi padre era que yo llegara a ser profesor de universidad y, como no lo había sido entonces, la cosa no funcionaba. Casi a sus 80 años, dos años antes de su muerte, me dijo al final: es como si casi fueras profesor de universidad”. Le dije “te ha llevado un poco de tiempo pero al final lo has entendido”. Son muchos años esperando el reconocimiento paterno y muchos de duelo, porque en realidad no llega nunca.

El bazo modula la distribución de las células blancas y rojas. El bazo a nivel psicológico está muy relacionado con la alegría. Es como si a un nivel muy simple el bazo dijera “bueno tienes muchas ganas de vivir y vamos a producir, porque es muy agradable y vamos a quedarnos mucho tiempo aquí” o bien “se aburre y después no sabe qué hacer, está deprimido, nada funciona, falta de todo, entonces pues nos vamos”. Esa es la regla de vuestro Ser, se quiera o no. El organismo es un testimonio privilegiado del alma, es su verdad profunda. Tiene alegría, nos quedamos y entonces nos podemos quedar mucho tiempo y auto-sanarnos durante mucho tiempo y regenerarnos. Pero si hay tristeza, los problemas no se solucionan, hay depresión, muchas citas fallidas con la creatividad y el amor, hay  cansancio, las células reproducen esa fatiga. Después de cierto tiempo, uno queda debilitado y a la primera enfermedad que aparece uno se va. Es una ley muy simple, tiene que ver con el amor y la alegría.

Entonces me enteré de que no tenía una vida muy alegre, al contrario de lo que pensaba. A pesar de tener una vida apasionante, que siempre tenía que ver con la producción, escribir libros, giras mundiales, una emisión semanal en la televisión durante 4 años, vida que había escogido por la alegría de hacerlo, no me daba el tiempo de degustarla, de alegrarme por ello y de gozar de esa auto creación. Buscaba reconocimiento en el exterior olvidando ese auto reconocimiento y reconocer el poder de creación y de auto creación.

Así que en una primera etapa, una escucha de los órganos.

Segunda etapa:

En una segunda etapa utilizar la visualización para imaginar el camino de las células madre,  que son las reparadoras, que se producen en la médula ósea, a través del flujo sanguíneo hasta los órganos afectados, permitir que ese flujo llegue hasta los órganos afectados y que esas células penetren en el órgano y permitan la regeneración.

A nivel fisiológico, tanto si hacéis algo o no, funciona así. Es decir, se fabrican las células madre, sabiendo que las proteínas destinadas a los músculos, a los órganos, a los cartílagos, a las capas del cerebro que están en peligro emiten estas proteínas a la superficie para atraer estas células madre, desbloquear el ADN, permitir la entrada de esas nuevas células con un programa sano. Ahí organizáis una profusión de nuevas células, imaginándolas como queráis. Yo me las imaginaba como racimos amarillos y verdes que finalmente acababan en una danza entusiasta de la vida y hacían que el órgano irradiará como un sol.

Tengo una amiga a quien le gusta mucho la música y que conoce estos protocolos. En el momento de lo imaginario, imaginaba un ejército de John Travolta que se ponían como locos a bailar en la pista, con ese tipo de espejos y luces. Como tenía varios órganos afectados, iba dirigiendo a los John Travolta hacia los diferentes órganos afectados. Tenía una capacidad de imaginación fantástica. Después dejáis que esa luz interior se expanda por todo el interior y que estimule la sensación de salud.

Este es el segundo tipo de ejercicio que hice dos veces al día durante la travesía del cáncer. Por lo tanto el diálogo consiste en una etapa de escucha y una etapa de acción. Todo esto lo explico en el libro “Revivir”, y os podéis bajar gratuitamente de mi web el audio de unos 20 min guiado sobre “el diálogo con mis células”. Lo hice con Pierre Lessard, que es el que me enseñó este ejercicio. Podéis utilizarlo para las personas que lo creáis necesario.

Una de las etapas muy importantes es hablar con las células que tienen dificultades para decirles “vuestro trabajo ya se ha terminado, he comprendido, ahora ya lo sé, podéis disolveros o encontrar el equilibrio”.

Se ha comprobado que algunas células pueden invertir el proceso de degeneración y recuperar la salud. Dicho de otro modo, lo que os estoy diciendo es que todo esto se produce naturalmente y de lo que se trata es de sostener, acelerar e intensificar desde la conciencia, utilizando la fuerza del espíritu.

Esto es también válido para el primer ejercicio de la transformación de los estados interiores porque vuestros estados los fabrica sin cesar vuestra imaginación, a partir del modo en que imagináis vuestra situación vital, vuestro pasado y vuestras heridas, lo que le sucede a las personas que están a vuestro alrededor. Si un amante os hace pasar malos ratos, pues le hacéis ir a un curso de MLC©, por ejemplo y eso afectará vuestro estado interior directamente. Depende de vosotros reestablecer el equilibrio y no dejaros amargar el fin de semana por su culpa.

Por lo tanto hay que introducir una nueva elección, una nueva posibilidad. Escoger vuestro estado, acompañar el mecanismo de auto-reparación, porque de hecho sólo existe eso. Marie Lise Labonté habla de esto en su libro” Auto-sanarse”. Por lo tanto podéis instalar un entorno amable y ni la quimioterapia, ni los médicos, ni los terapeutas y las prácticas psicoterapéuticas, ni los maestros y prácticas espirituales, ni todas las medicinas paralelas, ninguna de esas cosas puede salvaros de vosotras mismos. Lo que hay en el núcleo es la toma de conciencia de quiénes sois, de vuestra voluntad de vivir para comprometeros desde el respeto y el amor, con vuestros verdaderos deseos, auténticos talentos y vuestra creatividad.

También hay que respetar los ideales que habitan en cada ser humano. Para unos es el medio ambiente, para otros es la paz, la justicia, para otros es la salud. No importa, si estáis en una situación en la que hay que hacer demasiadas concesiones con respecto a vuestros impulsos creativos y a los valores que orientan profundamente vuestra vida, la enfermedad, los retos, los accidentes, todo eso viene a responder, pero no de una forma moral, sino funcional. Si no estoy alineado, estoy invitando a un sufrimiento. También podéis decirme que si hacemos todo eso nada nos garantiza una buena salud, lo que es cierto, pero a la inversa, si no hacéis nada de eso y no vivís en función de vuestra creatividad, vuestros ideales, si no hacéis cosas respetuosas con vosotros mismos y con el medio ambiente, ahí sí que hay una garantía de que os vais a enfermar.

Eso es para invitaros a volver hacia un mayor amor y respeto hacia vosotros mismos, no desde un movimiento egocéntrico sino desde un movimiento de amor y de respeto de la vida, de la vida que sois, que os lleva y que desplegáis, por placer, por la simple alegría, como una ofrenda gratuita al universo.

Podría deciros muchas más cosas, todo esto está en el libro “revivir”. Me gustaría acabar con una imagen fuerte que me apareció en toda esta trayectoria, porque a medida que avanzaba tenía unas revelaciones interiores profundas y, a fuerza de trabajarse uno, finalmente aparecen cosas bonitas y cuando os encontráis a la frontera del morir, o del vivir, porque sabéis que habéis sanado algo dentro, entonces no importa si continuáis en este plano u otro. 1.05

Cuando empecé a estar mejor le pedí a mi ser que me ofreciera una imagen del cáncer que me ha atravesado, para expresarse. Vi mi corazón completamente paralizado. Comprendí que era el amor, mi capacidad de amar y de amarme, de respetarme que era la cancerosa, todo mi mundo relacional, mi forma de aproximarme al amor, de enfocar mi infancia y enfocar mi vida futura, comprendí lo que estaba realmente en juego. Cuando salí de esas molestias, preocupaciones, tuve un sueño en el que tenía que plantar mi cabeza en el suelo, dentro de un gran agujero que había tenido que excavar con mis manos. En un momento dado la cabeza estaba plantada en el suelo con grandes hojas verdes exóticas alrededor, tenía mi cara al sol completamente bronceada con una gran sonrisa, había una fiesta con mucha música que empezaba como si viniera del fondo de la tierra. Me desperté y comprendí que todo el paso a través del cáncer había tenido como función el volverme a enraizar en la tierra, enraizar mis inspiraciones en la tierra.

Como soy alguien que procede de una infancia trastornada, en mi vida tuve necesidad de enfermedades fuertes, el cáncer sólo era la flor de toda esa vida para que hiciera zarandear suficientemente a la estructura, mi estructura psíquica de protección, las corazas, zarandear fuertemente las corazas para permitir una renovación. Cuando uno se ve confrontado a pruebas que amenazan la vida terrestre, esa es la lección, dejar morir los aspectos viejos y rígidos para ir en busca de la renovación. Entonces escribí un pequeño poema para resumir este tránsito:

Antes caminaba con mi cabeza, ahora camino sobre la tierra y camino por el cielo.

Gracias!

Conferencia impartida por Guy Corneau en el Congreso sobra el MLC

Traducido por Encarna Catalán


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